Para lo único que sirvió que la mujer deje el hogar y la crianza de los hijos es para que ahora en vez de un sueldo se necesiten dos para mantener una casa y para que la mujer saliera a competir con el hombre, competir por un lugar para ser explotados o de tener cargos para explotar a otros y así sumar el batallón femenino, ese ejercito de la pelotudes que marcha a paso redoblado llevándose puesta a toda la humanidad